Escribo cuando ya el calor de los días deja pensar un poco mejor. Escribo porque hay cosas que decir. Escribo porque soy hijo de la frontera.
De cronopios y de infamias
Una red inconexa de pensamientos, críticas, recuerdos. El ejercicio de intentar comunicarme conmigo mismo, con los otros. Así de simple como la vida misma
Thursday, 10 September 2015
UNA LINEA DE MENTIRAS
Escribo cuando ya el calor de los días deja pensar un poco mejor. Escribo porque hay cosas que decir. Escribo porque soy hijo de la frontera.
Friday, 27 June 2014
EL ALMA, EL FUTBOL, EL MUNDIAL, TANTAS COSAS...
Sunday, 20 April 2014
ADIOS GABO, BUEN VIAJE
Tuesday, 8 April 2014
UN PROBLEMA MATEMATICO ALEJANDRA
Monday, 10 March 2014
DE VUELTA. COMO SI NO ME HUBIERA IDO
Thursday, 24 May 2007
Hay que revaluar el muerto en Colombia
Creo que como todo buen Colombiano en el exterior, es aquí en este país caucásico oscuro y demasiado educado, donde leo más las noticias del país. Todos los días me conecto en la mañana con Caracol radio y leo las agencias de noticias oficiales, no-oficiales, sanctas y non-sanctas.
Y es que las reacciones ante el maremagnum informativo Colombiano pueden ser dispares y confusas a ojos de cualquier ser humano no nacido en el país del Sagrado Corazón. Cómo explicar que uno puede pasar de la histeria, al llanto en 30 segundos tan sólo escuchando el noticiero de la mañana?
Esta pequeña introducción deshilachada y mal cocida va a que hay una noticia que me ha llamado la atención los últimos días. El gobierno Nacional en cabeza de sus genios, brujos, militares y economistas que osan llamar “panfletos” a documentos serios escritos por gente con títulos que ellos ni siquiera han soñado tener, esta empecinado y peleando como gato boca arriba para ver como logra subir unos pesitos el dólar. Y como dice el comediante “no hay poder humano”.
Yo me pregunto si no habría que revaluar otras cositas como más importantes antes que el dólar. No es que la agencia editorial de este blog intermitente, inconstante y paradójicamente mal escrito crea que el dólar no es importante para la economía nacional. Más bien la tesis es que duele ver que se hace mucho más importante que cosas inmensamente tristes que suceden en el país pero que no tocan a tanto empresario y tanto capital como nuestro amiguito de Washington.
Por eso lanzo la propuesta de que en Colombia debería REVALUARSE EL MUERTO. Voy a explicar porque.
A pesar de que una de las primeras cosas que aprende un niño colombiano es que a uno lo pueden matar en cualquier esquina, yo tuve contacto por primera vez, personal y directo, con esa cultura de la muerte cuando ya era un poco más grandecito. Mientras hacía el rural atendí reinsertados, combatientes y sicarios, que por distintas circunstancias pasaban por los servicios de salud cualquier noche roja de los Santanderes o Bogotá.
Allí supe que uno podía pagar un “muñeco” por 6000 pesos en el centro de Bogotá, claro esta si ponía la bala. Salía un poco más caro si no se subsidiaba la indumentaria de trabajo. También allí vi con horror lo poco que vale la vida de los demás en el país, los que matan, los que salen a morirse, los muertos, todos en general podían ponerle un precio a la cabeza de otro ser humano. Suma que bien sea grande o pequeña no dejaba de asombrarme y parecerme obscena.
Hace unos días escuchaba a alguien desde Colombia entregándome las pruebas fehacientes de que los paramilitares en el país “no eran tan malos”. Según este personaje, que es por más no decir tan sólo un empresario batracio y de poca monta. La ventaja es que con los paramilitares si se podía “hacer negocio” “si dejan contratar”. Es decir que al final de cuentas los muertos también allí tenían un precio.
Entonces el precio de la vida de un ser humano en Colombia no es sólo el valor nominal que alguien esta dispuesto a pagar, no son los 300 pesos o el paquete de cigarros que se puedan exigir por la cabeza de un inocente. Es el valor que tiene la vida en el ideario colectivo de nuestros compatriotas.
Si hacemos cuentas para este señor un contrato de 40 milloncitos valen 10000 muertos, eso da a 4000 pesos el cadáver. Lo mismo para todos los demás ciegos tristes de mi país, quienes cambiaron muerte, tortura y barbarie por poder ir a la playa, sembrar una hectárea más de papa o quitarse de encima la ladilla de los que con hambre extendían la mano para pedir ayuda. En Cúcuta ya no hay indigentes.
Mientras todos se desvelan pensando si los verdes del Norte mañana van a valer 7 putos pesos más. Allá afuera el silencio mudo por los muertos de los campos corroe poco a poco el alma de los responsables directos y por omisión.
Quisiera morirme un día en el que una sola vida en mi país, valiera todo el tesoro nacional, todas las lágrimas de mis compatriotas, todo el pesar de mis vecinos de naufrago. Por eso de ahora en adelante preguntaré cada mañana a cuanto esta el muerto en Colombia para poder decidir que día gastar mis buenos ahorros de años de caminar, trabajar y creer en este país sordo que no quiere entender.
PD1 Se perdió una (1) niña inglesa y ya hay hasta un charity dedicado a tratar de encontrarla. En todos los partidos de fútbol la gente la llora. A mi ya se me están secando los ojos, no alcanza para 10000
PD2 No sabía que la banda francotiradores se había acabado. Que tristeza. Será que andaban hablando mucho? Ahí les dejo un video sobre la crisis hospitalaria.
Tuesday, 24 April 2007
Impotencia, tristeza, muerte
Hoy se me volvieron a aguar los ojos después de muchos meses por el país y por primera vez agradecí que este mundo haya borrado a mi abuelo antes de ver todo lo que el periódico publico.
No es que eso sea nuevo, no es que la última vez que fui a Cúcuta mi hermana no me hubiera dicho que no saliera mucho de noche y que no fumará mis peches porque le daban solución corta al sufrimiento de mi vida. Hace cuanto que en el campo toca pedirle permiso a estos desgraciados para sembrar una yuca o simplemente para ser feliz? Hace cuanto que vemos nuestra tierra resentirse y morir conteniendo la podredumbre de un pueblo al que entierran con las manos a la espalda y los ojos vendados?
Allá afuera las humaredas no dan abasto para quemar los malos recuerdos de la complicidad y la negligencia. Los militares salen a decir que no sabían nada, cuando todo el mundo en las zonas rurales los vio patrullando junto con los asesinos y trabajando con ellos. Colombia se revuelca y las señoras de la alta sociedad tapan la mierda con las enaguas. No dan abasto los ríos para tragarse los muertos, ni las retroexcavadoras para triturar los huesos. Fueron tanto los ceros de los dólares que contaron que se les salieron de las pantallas y ya no los pueden tapar. Se les acabaron las manos para contener el tierrero.
Este país bello en el que nací, viví y me quiero morir no pudo contener más la náusea, y vómito, purgo, abrió su gigante boca, se dobló, lagrimeo y perplejo se quedo frente al charco asqueado. En frente tenía los cuerpos de 10000 colombianos mutilados, en frente tenía sus propias entrañas que lo señalaban.
Este es mi blog y voy a decir algo que pienso sin miedo a que me censuren. Las torturas, las muertes, las desapariciones, los entrenamientos con gente inocente, el método desalmado y metódico de muerte, la corrupción y la participación inequívoca en el gobierno de los paramilitares no son más que una gran MIERDA. Un charco de excremento en el que todos los Colombianos nos ahogamos sin siquiera patalear.
No puede haber indulto. Estos crímenes deben ser juzgados por un tribunal internacional. Estos no son crímenes normales, pasaron hace mucho rato el límite de la crueldad. Esto es lo más triste y doloroso de la naturaleza humana.
Vergüenza, vergüenza de que no hemos dicho nada, que lo aguantamos sin replicar. Sería aun más vergonzoso no decir nada ahora. Escucho propuestas, para marchar, para decir afuera esta verdad a gritos que nos duele. Aquí en Inglaterra, allá en Colombia, donde sea, como sea, sin armas. El silencio es un pecado imperdonable.
Dolor por mi país, un sentimiento de angustia y rabia con él que no sé que hacer.